martes, 8 de septiembre de 2009

DE SIESTAS, PERROS Y GATOS

Se trata de un hábito de supervivencia. Sobre todo a esa hora infausta que los italianos conocen como el pomeriggio. Pongámonos en situación: después de un menú de antipasto, pasta y sicondo preparado con cariño por la mamma. Gelatto de postre, un espresso y una grappa para revivir. Ni un alma en la calle porque el Lorenzo lleva cascando que no veas y hasta las moscas se pelean por la sombra.
Hay que entrenar duramente para llegar a dominar el arte de la hora sexta. En Sicilia, por ejemplo, cada perro tiene un máster y dos diplomaturas sobre el tema que hoy nos concierne. Sin necesidad de viajar hasta allá otra vez, que me está dando calorina solo de pensarlo, contrastemos las opiniones de diferentes expertos en la materia.
Los Jefes, esa raza aparte, tienen su propia teoría al respecto. La siesta breve, no vaya a ser que los empleados estén luego desganados. O peor aún, que aquellos rindan demasiado y que las propias vergüenzas de éstos queden demasiado expuestas. Según estos estudios, para los Jefes, el lapso ideal para una siesta es de cinco minutos. Vamos: más que lapso, espasmo. Entre que te tumbas, ya te has levantado. Lo bueno si breve, dicen. Esperemos por el bien de sus respectivas que quienes promulgan tal santiamén no sean tan céleres en todo.
El Gigante de Padrón las prefería de pijama, padrenuestro y orinal. Aunque por otra parte, lo que no hiciera ese hombre con un orinal o con una palangana...
El Estagirita, tan comedido y con esa manía por el centro y la virtud, escribió en algún tocho de los suyos, puede que en el segundo volumen de la Poética, que la siesta no debe exceder bajo ningun concepto la media hora de duración. O su equivalente en granos de arena...
Tuviera razón o no el viejo griego, yo, de natural empírico y pudiendo decir que he probado todas las variaciones habidas y por haber, según el día me quedo con una o con otra. Así de sencillo.

¿¡Y TÚ QUÉ MIRAS!?



Ale, ¡a dormir!

7 comentarios:

almalaire dijo...

Siestas, Desayunos...tú si que sabes :D

A mi lo que más me gusta de la siesta es la presiesta, la idea de...mmm.

La siesta en si misma pues a veces fu, pero casi siempre ni fa, y la postsiesta para los que la padecen es un horror, porque dicen que me levanto borde, avinagrada, y sarcástica de más. Calumnias.

Por cierto, Kip, la única copia del segundo libro de la Poética no se la había zampado Jorge de Burgos para chinchar a Sean Connery?

Las siestas Sicilianas no son lo que te pedí. Tendré que tomar medidas

SubHatun dijo...

Siesta! dulce placer.... no hay duracion para la siesta, es la que te pide el cuerpo en cada momento, y el mismo placer proporciona la de 20 minutos que la que empieza despues de comer y despiertas cuando acaba el telediario de la noche....

Pero de eso Lorie podria darnos una lección magistral, que, al fin y al cabo, es la profesional del asunto

Kelna dijo...

Casi nunca duermo la siesta, no me sale... Eso sí, adoro la presiesta como dice Alma. Me encanta eso de tumbarse en la cama y empezar a desperezarse, sin ningun otro objetivo que el de no hacer nada... mmm... que gustito...

catiti dijo...

uhmm...
qué?...
shieshtaaa...
ZZZZZZZZZZZZZZZZ

XP

lilianne dijo...

Aqui una que está abonada a la de los 5 minutos, pero creo que me voy a apuntar a esa que dice blogui, hasta que termine el telediario de la noche, antes la solía hacer una vez por semana, y estoy pensando en retomar antiguas costumbres.

lorielana dijo...

INSTRUCCIONES PARA UNA SIESTA PERFECTA

A petición del sub, y como titular de la cátedra hatuna de siestas y otros momentos de relax, dejo aquí las instrucciones para una siesta perfecta.
1º. Fundamental es no empezar la siesta con hambre, frío o calor. Cualquier de estos tres condicionantes arruinaría el inigualable placer presiesta.
2º Hay que crear un ambiente silencioso. Ni música ni incienso ni patochadas de esas. La siesta ibérica es perfecta por su simpleza.
3ª Si es verano se abren las ventanas, se dejan los visillos echados y en casos extremos se coloca cerca un ventilador. Nada de aire acondicionado, el ventilador es mucho mejor, donde va a parar.
4º Se acomoda la cabeza sobre un cojín blandito y confortable. Cerramos los ojos y nos dejamos invadir por el sopor.
5º Si es invierno, exactamente igual pero bien cobijados. Yo ya estoy mirando con ojitos tiernos a mi manta favorita. Es tan calentita, suave y deliciosa que espero con impaciencia el frío.
6º. La postura a adoptar es importante. En verano se desparrama el cuerpo cuan largo es sobre el sofá, la cama o hamaca. Si es invierno, se hace un ovillo y se arrebuja bien tapadito.
7º Hay una variante que es la siesta a dos. Pero esa tiene su mejor momento justo cuando acaba.
8º Y ya está. Felices sueños hatunes.

almalaire dijo...

:)

Cuanta verdad y sabiduría se desprende de tus palabaras, Morfeliana.

Como se nota que dominas la materia a lo largo y a lo tendido.