martes, 29 de noviembre de 2011

SE BUSCA ARQUITECTO QUE PONGA LA CAMA

Estudio de arquitectura de prestigio internacional busca arquitecto para llevar la dirección del equipo del estudio. 

La entrevista será llevada a cabo en inglés. 

Por favor, absténganse de enviar CV si no se reúnen todas las aptitudes requeridas: 

-Ser nativo español o española. 
-Edad comprendida entre 30-40 años. 
-Arquitecto Superior. 
-Master de proyectos o cursos de doctorado completados. 
-Ser CREATIVO y resolutivo. 
-Entre 5 y 10 años de experiencia demostrable tras titulación universitaria en: Concursos de arquitectura, Redacción de Proyectos de ejecución, proyectos de interiorismo, dirección de obra y en proyectos de ALTO NIVEL con referencias de estudios de CALIDAD RECONOCIDA. 
-Experiencia docente en alguna Escuela de Arquitectura. 
-Habilidades comerciales para trato con clientes de alto nivel. 
-Buena presencia diaria. 
-Alto nivel de inglés. 
-Flexibilidad y disponibilidad total en función de las necesidades del estudio sin atención a horarios ni días laborables. 
-Dominio de herramientas CAD, Autocad y/o Archicad. -Dominio de herramientas de retoque fotográfico.

Se valorará: 


-Conocimientos de gestión de obra. 

-Un segundo o tercer idioma: italiano, francés, alemán, portugués, chino. 
-Nociones de contabilidad. 

Contrato: COLABORACION / AUTONOMO 

Retribución: Mínima: 16.000 € BRUTOS/AÑO Máxima: 24.000 € BRUTOS/AÑO

Este es un anuncio real, pero se les ha olvidado un detalle importante, falta poner "Que ponga la cama".... País!

martes, 22 de noviembre de 2011

Las valoraciones del Dr. Kipling

1. La donación de ósculos es cardiosaludable y no se le conocen contraindicaciones.

2. El ósculo puede ser de diversa naturaleza (seco, húmedo, estático, dinámico, profundo, superficial...).

3. Los electrocardiogramas estabilizados tienden a subir el nivel de glucosa en sangre.





P.S.: Lo siento por lo que os toca, pero allá va un cargamento de azúcar. ;)





miércoles, 16 de noviembre de 2011

Las madrastras no son tan malas (VIII)

Tirada en el sillón, con un inconsciente temblor en la pierna esperaba. Hacía ya tres cuartos de hora que había llegado con aquel tipo, ese desgreñado que decía ser el príncipe que ella, bueno, que la niña había estado buscando toda su vida. Y allí llevaba los tres cuartos de hora, encerrado en el baño. Claro, pensó, semejante cantidad de roña no sale tan fácil... Se le pasó por la cabeza una vez más si aquello sería lo correcto, bueno, tampoco acertaba a hacerse una idea de qué era lo correcto en cuanto a qué, el caso es que Blancanieves estaba en un rincón del bosque, rodeada de enanos gruñones que querían esclavizarla, y sumida en un sueño del que ni siquiera sabía si despertaría, y al fin y al cabo todo era culpa suya, por no andarse con ojo...
Pensó que si había una oportunidad de que la niña despertase era gracias a aquel gran amor que había estado esperando toda su vida, aunque no llegase en plenas facultades físicas... o psicólogicas... En el peor de los casos ¿qué podía pasar? la niña no despertaría y santas pascuas, y eso de todos modos era la posiblilidad mayoritaria en ese momento...
Y en ese momento la puerta del baño se abrió, el cambio era notable, antes sus ojos tenía un joven que, aunque no apto para míster mundo, era decente, y lo más importante, no tenía rasgos aparentes de alguien que conversa consigo mismo en mitad de un bosque.
- Esto...Esto puede que no haya sido una buena idea... ¿Y si mi amada Blancanieves se ha olvidado de mí? ¿Y si ya no me quiere? ¿Y si se cansó de aguardar mi llegada y buscó otra salida de la desoladora tristeza? ¿Y si se ha ido?
- Tranquilo, que irse no se va... Además, tú no te preocupes que ella te querrá, te lo aseguro.
- Pero, ¿qué certeza puedo tener? ¿cuál es mi certidumbre? No sé de ella mas que que la llevo buscando largo tiempo, pero ¿y si no soy correspondido? ¿Qué garantías he de tener de que ella no me rechazará?
Esto ya era lo que le faltaba, llevaba todo el día de aquí para allá, arreglando entuertos, o intentándolo al menos, cansada, agobiada, desesperada, y aún tenía que aguantar los lloros y las inseguridades de quien en ese momento era su última esperanza, y más valía que fuese una esperanza fructífera, porque si no estaba acabada...
- Mira guapo, ¿quieres garantías, no? Muy bien, pues a partir de ahora tenemos un trato, tú te casas con la niña pase lo que pase, y la niña se casa contigo pase lo que pase. No regrets, ¿entendido?
- Pero...
- Andando, Blancanieves te espera en el bosque.

Continuará...

martes, 8 de noviembre de 2011

Andrea Motis

Que alegría que haya gente joven que sigue apostando por el jazz



domingo, 6 de noviembre de 2011

Detalles


















martes, 1 de noviembre de 2011

Las madrastras no son tan malas (VII)

Atenta a todo lo que el pequeño faro de la scooter le permitía ver seguía adelante, hacía rato que había anochecido, pero no podía rendirse, tenía que seguir buscando... Y entonces, entre el petardeo de un tubo de escape que había conocido tiempos mejores acertó a escuchar lo que parecía un susurro, paró el motor y se acercó despacio¡
- Bueno, pues con esto ya tengo cena para hoy ¿verdad? Sííí, ahora cenar ya no supone un esfuerzo, si ya me lo decía yo, que esto de la caza era acostumbrarse, pues nada, ya sólo me queda encender el fuego y cocinar un poquito, que esto del fuego aún no lo tengo controlado, porque claro ¿qué pasa si se me descontrola? que luego claro, en las noticias, que si hay un pirómano, que si tal, que si cual, y ¿quién me va a creer a mí que sólo fue un desafortunado accidente? Pero no, esto no va a pasar, yo tengo cuidadito y el fuego no se descontrola, y aunque se descontrole, por lo menos podría hablar con alguien, porque esto de...
¿Con quién demonios estaba hablando aquel tipo? Se acercó más, sigilosa, hasta que pudo estar completamente segura de que aquel personaje que parecía no haber salido del bosque en años estaba totalmente solo y todas aquellas preguntas no iban dirigidas sino a sí mismo. ¿Qué se suponía que debía hacer ella ahora? Quizás el tipo necesitase ayuda, pero igual era peligroso, y además ella tenía una misión, y la cosa no estaba para perder el tiempo interrumpiendo conversaciones ajenas, aunque fueran de un sólo interlocutor...
- ¿He oído algo o ha sido mi imaginación? Mejor será mantener la calma, seguro que no ha sido nada... ¿Hay alguien ahí?... Ay, porque preguntaré esto, si en las películas nunca anuncia nada bueno, el subconsciente que me juega malas pasadas... ¡Eh! ¡Espera! ¡No ha sido mi imaginación! O eso o estoy peor de lo que pensaba...
- No... estooo... soy de verdad... Pasaba por aquí... y me pareció ver a alguien... pero bueno... que ya me iba... tampoco quiero molestar... y tenía que encontrar a alguien, así que
- ¡NO! ¡Ahora no puedes irte! ¡No, no, no! ¡Tienes que quedarte! ¡Tú no sabes lo que es esto! ¡Llevo aquí semanas, quizá meses! ¿A qué día estamos? Da igual. ¡Tienes que ayudarme! Yo también iba buscando, pero me perdí en este maldito bosque. Mi caballo se fue. Y no encontraba el camino. ¡Eres la primera persona que veo en todo este tiempo! ¡Debes ayudarme! ¡Por favor!
La expresión de aquellos ojillos escondidos entre pelo y roña era de completa desesperación, decidió que ella no sabría librarse de aquella situación, así que lo mejor sería solucionarla cuanto antes y seguir con su búsqueda.
- Muy bien, pues tú dirás en qué puedo ayudarte, si quieres te acerco a algún sitio, o te indico el camino, ¿has dicho que buscabas algo, no?
-Buscaba, oh, claro que buscaba, aquel joven que salió de las protectoras murallas de la ciudad, tan lleno de ilusión y esperanza, oh, sí, aquel era yo, pero después, sin ni siquiera saber cómo todo se torció, y ahora, qué soy ahora, mírame, aquel día mi traje lucía y centelleaba bajo el sol, y hoy hasta cuesta adivinar de qué color fue...
- Bueno, si no te importa, ya te he dicho que tenía un poco de prisa, así que si puedes abreviar...
- Ah... está bien... Yo soy príncipe de un reino cercano, salí en busca de mi amada, habitante de estas tierras que yo creía nobles, pero que han resultado ser mi perdición, y ahora, quién sabe, quizás ella se haya ido a otra parte, cansada de aguardar mi llegada.
¡Oh no! Si aquello era lo que estaba pareciendo... ¡Oh, no!... Había encontrado lo que buscaba, pero no estaba segura de poder considerar aquello como suerte. Aún así, ¿qué iba a hacer si no?
- Ya... Oye, en realidad, si a quién buscabas es quien creo que es, no creo que se vaya a ninguna parte, puedes estar tranquilo.
- ¿Qué dices? ¿La conoces? ¿Conoces al fruto de mis amores, a la bella dama que esperaba por mí en este hostil lugar, a la joven que me insufló la ilusión para partir a su encuentro por estas inhóspitas tierras? ¿Conoces a Blancanieves?


Continuará...