miércoles, 22 de abril de 2009

TACONES CERCANOS(resacuento) II



_Te había traído unos churros, me dijo. Un cansancio abatido le empapaba la voz, pensé que podíamos desayunar tranquilamente y dar un paseo hasta casa de Cristina que nos ha invitado a comer, pero ya veo que tú no estás en condiciones.

_Que Cristina? Pregunté yo, instalada para mi propia sorpresa en la vida de otra, (me adapto bien al terreno, soy una resistente, antes doblada que partida, es una de mis mejores virtudes). Te has comido tú los calamares?, añadí.

_De qué hablas, qué calamares? Joder, Jodeeeeeeeeeeer, ¡mírate!, todavía estás pa´allá, pareces una yonky. Voy a llamar a Cristina, no puedes presentarte así en su casa, no podemos ir, dijo resuelto, y me dio la espalda para buscar el teléfono móvil en el bolso de su abrigo, el abrigo que se había quitado al entrar y ahora reposaba tranquilo sobre la mesa de la cocina, con los churros y el montón de periódicos y suplementos que me recordaron que, por lo menos, seguía siendo domingo.

_Que Cristina? repetí, obcecada, curiosa, absurda, definitivamente idiota. Como si eso importase algo con la que estaba cayendo.

_Mi hermana, coño, contestó exasperado, mi hermana Cristina, que Cristina iba a ser?

Se dio la vuelta y me miró con un cariño hosco, teñido de desdén, pero evidente. Entonces lo observé con detenimiento: treinta años muy largos, cuarenta quizás, todos comestibles en cualquier caso. Manos grandes, pies grandes, convencionalmente guapo sino fuera porque también tenía la nariz demasiado grande, más guapo aún para mi, precisamente por eso; el pelo muy corto, los ojos tristes que sin embargo daban la impresión de saber reírse mucho y bien, y tan alto y tan flaco y tan morena su piel impecable, un aire de hidalgo remoto, de gran señor venido a menos, Don Alonso Quijano quince años antes de perder la cabeza, el aspecto que siempre quise para el hombre de de mi vida. Ni siquiera sé como se llama, pensé, y me eché a llorar.

El si sabía como me llamo yo, porque empezó a hablarme muy suave, muy dulce, una tristeza honda y resignada en cada palabra y me llamó Marian. Yo me llamo María Ángeles, un nombre terrible, sobre todo por la cantidad de nombres terribles que es capaz de engendrar: He sido María, Mary, Marigeli, Angelines, Gelines, Geli, Angélica algunas veces y Angelita casi siempre. Los detesto todos casi por igual, aunque eso no me ha permitido sacudírmelos, pero desde los doce años, más o menos, mis amigos me han llamado Marian, porque en cuanto pude decidir, escogí llamarme así, como las chicas de Sandokán y de Robin Hood. Ni que decir tiene que eso nunca llegó a alterar el orden de las cosas en mi familia, y que cuando alguien preguntaba por Marian a mi madre si era ella quien había cogido el teléfono, su invariable respuesta era siempre que claro que Angelita estaba y que claro que Angelita se podía poner.

_ Marian, estaba diciendo aquel desconocido que me gustaba tanto, el chulazo de la rubia, el que debió de ser el hombre de mi vida. Marian, la voz a punto de quebrarse, Marian, yo te he querido mucho, te quiero, pero esto no puede ser, yo no puedo más, no puedo más, me entiendes? Yo me largo porque cualquier día te va a pasar algo chungo, algo chungo de verdad y yo no tengo huevos para estar aquí, no pienso estar aquí para verlo.
_ No llores, suplicó, y se acercó y me abrazó, y me limpió los ojos con sus dedos, no llores, y me meció como a los niños, no llores y sonrió con su voz, con su cara, con los ojos que sabían reírse mucho y bien, no llores. Qué quieres que haga, marianita, si llega un tipo que no conozco y abre la puerta contigo en brazos y te deja en el sofá y me dice que te deje dormir y que mejor no te toque, que cree que ya estás bien pero que estabas medio histérica, llorando y gritando, tirada en la puerta del Sinaloa

_ Anda ya, si vine con Mónica, respondí yo, llegué tan tarde porque estuve esperando a que cerrase el Sinaloa, ayer nadie quería irse…

_Marian, dijo, hablándome muy despacio, aparentemente tranquilo pero con el horror pintado en la cara, la viva imagen del pánico puro. Si el Sinaloa estaba cerrado ya cuando saliste, lleva cerrado dos años justos, desde lo de Mónica precisamente. Hoy se cumple el aniversario, hasta viene en el periódico. Espera, te lo voy a enseñar.
(seguid escribiendo si quereis ver el periodico)

22 comentarios:

SubHatun dijo...

Me encanta y envidio por igual tu talento, tu dominio narrativo, del lenguage, la fantastica recreación del pensamiento y el dialogo intimo... me encanta... me encantas

almalaire dijo...

Ay sub, no me digas esas cosas que me matas...muchas gracias comandante.
Ah, te me adelantaste...iba a decir que por supuesto sigue habiendo barra libre, que me encantara que siguierais colaborando y que los rezagados pueden Y DEBEN hacerlo (en la primera parte, en esta, como y cuando quieran) y que estamos a punto de cerrar y voy a encender las luces :-P. Daros prisa. Y muchas gracias.

Kipling dijo...

:)

SubHatun dijo...

Locuaz Kipling.....

Kipling dijo...

;)

SubHatun dijo...

?:D

Kipling dijo...

...

SubHatun dijo...

=:P

Kipling dijo...

^o^

Kelna dijo...

Sí, sí, una conversación muyyy interesante...

Risk dijo...

Subcomandante y teniente, han logrado inspirarme. Así que a falta de uno, tengo 2 finales 2.

El primero es abierto:

...

Y el segundo cierra la historia:

.

Después no andes diciendo por ahí que no colaboré, alma. :P

aratz dijo...

Pasó rozándome, dejando una estela de gotas grasientas mezcladas con ceniza y alguna colilla de tabaco apurado sobre mi techo. ¡Maldita sea, con lo a gusto que estaba yo después del baño con encerado extra que me dio ayer mi dueña, y ahora se va a quedar pegada a mí esta mugre maloliente hasta que el próximo mes! Y ha vuelto a ser la de siempre, la del sexto A. ¡Qué puñetera manía con estropear mi flamante carrocería bermellón! Siento terror cuando la veo acercarse rebuscando en su voluminoso bolso las llaves de casa, y no para abrir la puerta precisamente.

Perdón, pero todavía no me he presentado. Mi nombre es Audi A3 2.0 TDI Attraction, muchos apellidos, lo sé, pero son ustedes quienes nos los ponen; y soy un automóvil propiedad de la vecina de la loca que me ha lanzado el artefacto grasiento y maloliente. ¿Y cómo es que un coche habla?, os estaréis preguntado. Los coches somos un misterio para los humanos, y tenemos más capacidades de las que nunca os podáis imaginar.

Sé que la loca del sexto (Nines la llamaré, aunque no le gusta que le llamen así) odia a mi dueña, pero mi intuición (sí, también somos intuitivos) me dice que yo soy el responsable de ese odio, más que yo, mi nombre, porque odia por igual a toda mi familia, a los que llamáis Audi. Rumores me han llegado que no he sido el único en comprobar cómo sus llaves van dejando sus huellas por nuestros laterales. Y no lo entiendo, porque hasta hace dos años le gustaba pasearse a bordo de mi primo, el Audi A3 Cabrio que conducía su amiga Mónica, la rubia y la pelirroja, la pelirroja y la rubia, cual Thelma y Louise huyendo de la justicia.

Entre nosotros, la familia Audi, circula (y de circulación entendemos bastante) la historia de la noche que estrellaron, y mataron, a nuestro primo Cabrio contra el Sinaloa, un garito de moda ese año. Habían aprovechado que sus maridos estaban en un Congreso Médico en Toronto para salir y desmadrarse como no lo hacían desde sus años universitarios. Entre las dos estaban acabando con las reservas de vodka de los bares por los que pasaban.

Camino del Sinaloa, y a horas a las que las mujeres decentes ya están en sus casas, pararon en el chino 24 horas de la avenida de Roma donde compraron 2 botellas más de vodka y unas latas de calamares en salsa americana, eran las únicas con abrefácil que vendía el chino, y a pesar de sus abultados bolsos, en ellos no encontraron ningún abrelatas. Mónica conducía, bueno, iba sentada en el asiento del conductor, mientras Nines se peleaba con los calamares made in china que se negaban a asomarse, más por las incapacidades de la mujer que por miedo a ser devorados entre lingotazos de vodka. En el fragor de la batalla contra los calamares, a la que también se sumo Mónica, mi primo Cabrio se encontró con el morro empotrado contra la barra del Sinaloa, y con daños que el doctor que lo examinó en el hospital, taller creo que lo llamáis los humanos, dijo que eran irreparables. Esta noticia le paró el corazón (motor) a mi querido primo. Descanse en paz
Desconozco si hubo bajas entre los humanos, pero si las hubo, fueron victimas colaterales

lorielana dijo...

Sista, genial. Otra vuelta de tuerca. ¿Malenita encontró al final un buen marido? ¿volvió Fernando?.
Aratz, tienes prohibido irte de Hatunia. Hace que no me reía tanto leyendo la tira de tiempo. Si quieres tabaco te lo damos nosotros, si quieres bebida, sirvete, y por lo demás tu sabras chiquitin, pero ni se te ocurra, oye, que ni se te pase por la cabeza dejarnos. GRACIAS, ERES GRANDE, GRANDE.

Kelna dijo...

jajajaja!
Aratz, te has superado.
=D =D

catiti dijo...

Una vez más Mariam y Mónica tomaban unas copas tranquilamente en el bar de siempre, el Sinaloa, cuántas noches habían maltratado sus pies allí, embutidas en sus conjuntos más sugerentes y con los zapatos de tácón más altos que podían resistir. No, nada de eso importaaba, ellas reían, bebían y bailaban sin pensar en el dolor de cabeza y de pies que tendrían a la mañana siguiente. Las dos juntas, como siempre, quemando la noche, hacía tanto tiempo que no estaban así, en los últimos tres años habían añorado demasiado sentir y disfrutar esa libertad.¡Qué fácil había sido todo antes! antes.... antes.

No, no había antes, no había después, sólo había ahora. Mariam por fín había salido del infierno, al fín estaba a salvo, al fín podía ser libre, vestir como quería, hablar con quien quería y estar con Mónica. Mónica, su gran amiga desde la niñez, su primera compañera de salidas, su confidente en asuntos del corazon, quien se lo presentó.

Ahora, mientras bailaban esa canción, se miraron, sólo tuvieron que mirarse para que ambas recordasen el momento en que todo empezó.

Mónica se había puesto muy pesada, sólo hacía hablarle de aquel chico, del amigo de su novio por aquel entonces.

-Te gustará, Mariam, seguro, es guapo, atento y muy caballeroso, anda, déjame que te lo presente, su novia lo acaba de dejar y el chico está un poco depre.

-No, ahora no, no quiero líos, ni historias, tengo que terminar, me quedan sólo tres asignaturas, lo sabes y quiero trabajar fuera, en Italia y.. y si me gusta, y si empezamos, cómo le digo que voy a aceptar las prácticas que me ofrecen en Roma? No, Moni, déjalo.

Pero no lo dejó, esa noche hace tres años, Mónica lo cambió todo, aunque, siendo justos, ella, Mariam, lo cambió todo. Fue amor a primera vista, era él, ella sabía que era él, el hombre a quien sin saberlo, siempre había deseado conocer. ¡Qué tonta fuí! ¿Cómo no lo detecté esa misma noche? sí, esa misma noche ya hubo una pequeña escena, esa misma noche y a me dió los primeros indicios, la posesión, el control, el apartarme de Mónica, de mi familia, de todos los que él pensó que podrían influir en mí y a los que yo escucharía. Pero yo no escuché, ni ví, ni reconocí a nadie desde que lo conocí, desdee esa noche no quise más que estar con él, lo dejé todo por él. Ya no terminé la carrera, la última asignatura, cómo iba a dejarlo solo esa mañana para ir a examinarme, él me necesitaba, se encontraba tan mal, no pude dejarlo solo. ¡Qué idiota fuí! Ya no hubo licenciatura, ni trabajo en Roma, ni.. vida.

Pero esta noche, esta noche vuelvo a vivir. El divorcio se ha firmado esta mañana, me he vuelto a poner escote, a ajustarme unos pantalones pitillo, a ponerme mis tacones y a pintarme los labios con mi barra favorita, con ese rouge tan especial que me gusta tanto. Por fín, Mónica y yo, bailando de nuevo, agitando mis rizos pelirrojos mientras libero mis caderas.

Espera ¿qué ocurre? ¿por qué ha parado de bailar Mónica? ¿qué está mirando? ¿por qué me está empujando? ¿por qué grita todo el mundo?

-¿Donde estoy? le pregunto que donde estoy. ¿Donde está Mónica?¿Por qué nadie me dice nada?

-Mariam, soy el Dr. Montañez, por favor, tranquilícese, está usted en el hospital comarcal, anoche sufrió usted un gran shock y la tenemos en observación.

-¿Un shock? No recuerdo nada, por favor, ¿qué me ha ocurrido?¿donde está mi amiga?

-Quizás deba esperar a que su familia le explique

-Explicarme?? No, ahora, ya, dígame ¿qué ha pasado?

-Está bien, tranquila, se lo diré. Su amiga murió anoche, su exmarido le disparó en el pecho, al parecer se interpuso entre él y usted y recibió la bala que él le había disparado.

-Y él, dónde está?

-Siento decirle que se disparó, no pudimos hacer nada por ninguno de los dos.

almalaire dijo...

Achoooooooo
:) :) :) :) :)
Ahora no me puedes dejar así. Tienes que ser la lata de calamares tambien...
Ah y más te vale hacerle caso a Lorie y estarte quieto, porque te encontraremos donde estés si huyes y todavía no sabes con quien estás bailando;-)

Cat
:D
Solo hace un par de horas que he encontrado al hombre de mi vida y ya me lo has arruinado, primero capullo, después asesino y luego muerto...No importa yo lo quiero con limón y sal naranananananananá

Desde luego, vivir para ver
algunos hombres son como todos ;-)
Gracias Chula. Muchas Gracias.

Kipling dijo...

Aratz: chapeau! MUY divertido.

Cat: mamma mia, otra con gustos psicopáticos, jajaja.

Alma: cierra el círculo, anda.

SubHatun dijo...

pues si que estais poniendo alto el listón.... vamos, que ni con pertiga

lilianne dijo...

La ambulancia no tardará en llegar, salgo a la calle y enciendo un cigarrillo.La voz de Cristina sonaba muy desesperada cuando me llamó.No puedo reprimir un sentimiento de culpabilidad, pero se esfuma en el instante que empiezo a pensar en lo de la noche anterior.El recuerdo de sus manos deslizándose sobre mi piel,hace que todo mi cuerpo se estremezca.Suena el móvil y me devuelve a la realidad.

- Dime Cristina.

- La acaban de subir a la ambulancia, me dicen que va muy mal.

- Vale yo estoy esperando en la puerta de urgencias.

- No soy capaz de localizar a mi hermano, es rarísimo, el móvil suena pero no me coge.

- A mi tampoco me lo coge.

- Te dejo, me voy para ahí.

Otra vez me invade el sentimiento de culpa, no debí permitir que la dejase sola ayer noche, siendo el aniversario de lo del Sinaloa.Pero como negarme, si vivo para sus noches,sus besos me matan y me devuelven a la vida en un momento.Lo he querido desde siempre, desde que tengo uso de razón.El día que Cristina me dijo que se casaba con Marian fué el más triste de mi vida.Después quince años sin verlo, hasta el día en que Cristina lo acompañó a mi consulta para hablarme del problema de su mujer.Quince años y su mirada firme y segura seguía turbándome como cuando era una adolescente.

Han pasado ocho meses, después de aquel primer encuentro hubo otros, las primeras veces para hablar de la enfermedad de Marian y las demás cualquier excusa era perfecta para vernos.Nos buscábamos el uno al otro cada día y esta relación se ha hecho tan intensa como dificil de soportar.Lo de su mujer es cada vez más agobiante para él y también para mi, a veces siento que tengo que competir con el recuerdo de sus días felices, por si eso fuera poco, está la vecina de arriba que es insoportablemente pegajosa, me da la impresión de que no para de perseguirlo, el nunca me lo ha comentado pero estoy segura de que en algún momento estuvieron liados, también sé que no debió de funcionar, estas tías que van de tigresas suelen defraudar siempre en la cama, y él necesita que le sorprendan.

La voz del celador me sobresalta.

- Esta es la ambulancia en la que viene Marian.

El médico del Samur abre la puerta, me mira y gira la cabeza de un lado a otro.

- Hemos hecho todo lo posible,pero no pudo ser, ha debido tomarse al menos tres tubos de pastillas y hace unas cuantas horas.

Siento que las piernas me tiemblan, necesito apoyarme en la puerta de la ambulancia.El conductor habla con alguien.

- Teneis que volver a la misma dirección, pero al piso de arriba, han encontrado a una pareja con varios disparos, la chica está muerta pero el hombre creen que sigue con vida.

lilianne dijo...

Bueno Alma, ahí queda lo mío, que lo de ser gallina no mola, prefiero seguir siendo hatún, lo he escrito sin leer lo de Lorie, ni lo de Aratz, ni lo de Caty más que nada porque si lo leo no me atrevo a publicar lo mío.

Siento haberte matado, pero es que tu marido me gusta mucho y no veía otra salida, aunque se me ha ido la mano y casi me lo cargo también a el.

DarkStar dijo...

Yo me retiro xD

almalaire dijo...

:)
:):)

Está claro que presidir la Santa Hatunación no me haconvertido en un hatun muy popular. Que perreta os he entrado todos con matarme. A ti te perdono Lili, yo también habría matado por él.
;-)
yo pensé que me ayudaríais a librarme de la rubia y como dice carlitos mirá vos, por cierto que me encantas carlitos, eres mágico, ya me dirás como consigues ser hatun,ser salmón, y no mojarte nada nunca. :)