lunes, 29 de diciembre de 2008

DE MI TÍA ABUELA, LAS LENGUAS MUERTAS Y EL AÑO NUEVO

Mi tía abuela Ida era una señora que de vez en cuando venía de visita a casa de mis padres y a la que había que servir un té con pastas para que se quedara contenta. Muy viejecilla, de apariencia muy seria, con un peculiar olor a papel viejo y muchas anécdotas que contar. Mi madre me peinaba esos días con raya en medio, me hacía ponerme los calcetines de lana hasta las rodillas, los que más picaban de Europa y parte del Asia conocida, y sobre todo esa odiosa pajarita que tanto me ahogaba. Por aquella época descubrí los misterios del tiempo, pues sus visitas de un par de horas me parecían que en realidad duraban semanas. Sea como fuere, convenía llevarse bien con la tía abuela Ida, pues en tal caso el afortunado bien podía ganarse una herencia sumamente golosa. Y, ay, sin embargo no siempre la atendí como merecía, poniendo excusas de mal pagador, alegando que no había dormido bien y que debía ausentarme y otras mentiras más para salir a jugar al patio trasero, entre las hileras de tilos. Con lo cuál yo no le estaba dando otra opción que ir en busca de algún otro sobrino que le prestara más atención. Porque a mí, por aquella época, sus bienes me importaban menos que el sexo de los ángeles.

Así pasaron los años hasta que un buen día recibí un telegrama en el cuál se me informaba acerca del óbito de la vetusta señora. Entonces llegaron los lamentos. “Ella tenía tanto que contar”, “ya nunca aprenderé esto o aquello”… Y aquellas horas interminables de historias que no me interesaban demasiado se convertieron por veleidades de arte arcano en apenas instantes. Y es que cuando nuestros pasos nos llevan por el sendero más fácil, no es extraño que terminemos en un lugar que en realidad no pretendíamos transitar. En este caso, el de la ignorancia. O el de la pereza, que suele ser origen y fin del vicio anterior.

Y aunque en realidad yo nunca llegara a conocer a mi tía abuela Ida, murió muchos años antes de yo nacer, y aunque en realidad nunca me hayan peinado con raya en medio, sí considero que lo arriba descrito puede tener cierta valía. No olvidemos cultivar pues las lenguas, por muy muertas que estén o lo parezcan. Son riqueza. Casi tanta como la salud. No, tanta no. Pero casi. Así que ahora que estamos en puertas del nuevo año y se habla tanto de crisis (que no es más que una oportunidad, como bien saben en el país del Sol Naciente) mi deseo para 2009 es muy sencillo: salud para mí y los míos (entre los cuáles estáis vosotros) y algo de sabiduría y prudencia, pues estos dones valen más que todo el oro de Tartessos y la plata del Potosí, y con ellos todo lo demás viene tan encarrilado como la línea que une Londres con Oxford, por la que viajaba mi tía abuela a vernos.

POSIDE SALVTEM, QVIA AVRO MELIOR EST, ET ACQVIRE SAPIENTIAM ET PRVDENTIAM, QVIA PRETIOSORES SVNT ARGENTO.

7 comentarios:

SubHatun dijo...

Igualmente querido Teniente, y no olvideis, queridos Hatunes, que la sabiduría es hija de la Curiosidad y la Humildad.

elcamaleón dijo...

No das tu el perfil de aguantar charlas arcaicas de una tía abuela,y encima llamandose Ida por una herencia,sí,a cambio de sabiduría.

Yo abogo más por cultivar los valores humanos:respeto,tolerancia,lealtad,honestidad,trabajo
responsabilidad... etc.Una persona valiosa es la que posee valores interiores.y vive de acuerdo a ellos.Todos estos valores,si son primordiales para una buena salud.

Muy agudo kipling con la diosa de la sabiduría,las clavao...Sabiduría,guerra justa,la medusa,y cómo no...la lechuza símbolo de la inteligencia.

Mis mejores deseos para que todo el mundo sea un poquito mejor.

Feliz salida y entrada de año Hatunes

lorielana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
severinne dijo...

Me has hecho recordar a mi querida abuela materna, que ya no está fisicamente entre nosotros, pero que me acompaña allá donde yo vaya. Siempre la escuché con atención porque siempre saqué algo bueno de lo que me contaba, y si ella escribiera hoy os desearía, al igual que yo, toda la salud y toda la sabiduría necesaria para afrontar este mundo con una sonrisa. Mi abuela estaría encantada con todos vosotros, seríais sus nietecitos preferidos, jejeje.
Feliz Año Nuevo Hatuniano a todos, a los que están y a los que no están, a ver si éstos se deciden a volver con el nuevo año.
Besos para todos. :D

Ulyses23 dijo...

Maestro Kliping, me uno a tus deseos de salud, de prudencia y de sabiduria.

También me siento identificado con las huidas que describías con excelente prosa. Siempre he huido de Tíos, tías, abuelas y demás parentescos, con la pérdida consiguiente de beneficios, no sólo de aplicables y sabias lecciones sino también económicos por las propinas perdidas.

Feliz 2009 y ¡Qué Dios nos bendiga a todos!

almalaire dijo...

A buenas horas mangas verdes, le decían a los sufridísimos antecesores de la Guardia Civil...que siempre llegaban cuando el peligro por el que se les avisara había pasado pero no así el de la cólera del "avisador"...la expresión quedó para el recuerdo, eso me dirías tú a mi, aquí revisando historias del año pasado. Me lo decía también mi tío abuelo Antonio, un hombre tan bueno, tan purísimamente bueno que tenía que hacer gala de un caracter podrido para que lo tomaran en serio, yo sí heredé porque nunca quise huir de su poderoso poder de narración, me contaba historias truculentas y feroces leyendas de corazones comidos anticipándose goloso a mi pavor, para luego decir, no seas tonta, que es un cuento. Lo echo mucho de menos, lo recuerdo cada vez que me como una naranja,con su misma pulcritud meticulosa y cada vez que alguien me cuenta una buena historia...Tú también me lo recuerdas a veces, tú y todos los cuentistas hatunes, gracias Teniente.

Kipling dijo...

Así que te recuerdo a tu tío abuelo. Omitiré ese comentario mientras me abrocho el kimono, Alma querida.















P.S.: ¡Gracias, guapa! :)