viernes, 10 de agosto de 2018

DE LA VIDA, LA PATERNIDAD Y LA "EDAD DEL SUABO"

A ver, ¿dónde lo dejamos? En que tenía cosas que contar. No. En que escribiera como si Groucho me pisara los talones. Tampoco. En que estaba sobreviviendo. De acuerdo: pues he sobrevivido.

Decía también que hacía mucho tiempo que no me iba de vacaciones en agosto. Pues no es cierto. Hace sólo tres veranos de la última vez. Pero en ese lapso cronológico han pasado muchas cosas. Algunas que incluso cambian la perspectiva del propio tiempo.

Efectivamente, al igual que ahora, también pasé por aquí con ganas de publicar algo. A la semana de aquello me rompí el hombro izquierdo. Dos semanas más tarde falleció mi padre. Van a cumplirse tres años de aquello. Mi hombro se curó y a los meses ya estaba recuperado y como si tal cosa, salvo que de tanto en cuanto me convierto enteramente en estación meteorológica andante. De la muerte de mi padre, no diré que me he recuperado, porque eso deja marca. Puedo decir que le guardo en la memoria y que, aunque ya no derramo lágrimas por su fallecimiento, me acompaña todos los días. Qué cursilería. Mejor diré que pienso a menudo en él y que eso -ahora- me saca una sonrisa. Ah, que no lo he arreglado. Pues es lo que hay, compañeros.

Es normal que -ya desde tiempos de Jorge Manrique, y, echando la vista aún más atrás, desde Plutarco o incluso desde Eurípides- un hijo se acuerde de su padre. Más aún cuando se lleva ya tiempo intentando serlo uno mismo. Las esperas no son fáciles. Se espera a la par que se desespera. Desde luego, no se pueden escribir más tópicos en tres párrafos, de verdad.

Cuatro años queriendo ser padres y la naturaleza, Dios o el azar no se ha decidido a concedernos ese deseo a mi mujer y a mí. (Sí, también me casé, pero eso supongo que lo habréis intuido). Uno puede pretender ponerse meditativo y tratar de eliminar el deseo, como fuente de insatisfacciones y frustraciones que le uncen a este mundo, sucio y cruel, que, encarnación tras encarnación, rueda eternamente. Pero no somos budistas, por mucho que los seguidores del mindfullness intenten engañarse, sino judeocristianos. Para bien y para mal. Y eso nos acerca culturalmente mucho más a Job y al camino de la espera. O a tratar de asumir esa fortunae rota.










 
O también a Heidegger y a Sartre, y por esa vía a todo lo contrario. Es decir: a la negrura existencial. O a entablar un diálogo entre ambos caminos, aparentemente paralelos y por tanto irreconciliables, como ya hizo un campesino bohemio a principios del siglo XV.



En esa dialéctica estoy, y, entre las tortas que uno va recibiendo, por el camino me he topado con algo que se parece a la serenidad de espíritu. Casualmente o no, me he dado de bruces con ella cuando estoy cercano a abandonar la treintena, una edad que anteayer me parecía un abismo y que hoy puedo decir que ha sido -y es- sólo un paso más en la inabarcable senda del aprendizaje que es la vida.

Los suabos, un pueblecito teutón al que -por cuna y por crianza- me complace pertenecer, tienen un dicho que reza así: hasta los 40, el suabo sólo es "medio listo" (que viene a significar que en realidad es medio tonto), y que una vez franqueado el "Schwabenalter" (o "la edad del suabo"), comienza a dar signos de inteligencia. A ver si va a ser eso.

miércoles, 8 de agosto de 2018

ROSTROS EN LA MEMORIA

Creo que es el primer año en mucho tiempo que no me voy a ningún sitio de vacaciones en agosto. También es cierto que a finales de junio me fui una semana escasa al norte de Portugal, de manera que se podría argumentar que mi sed de viajar debería de haber quedado satisfecha. Pues mira, no.

Dado que no me he ido, vuelvo a este blog, que está dejado de la mano de Dios, y he vuelto a viajar a algunos destinos, aunque sea con la memoria. Aunque más que de lugares, en esta ocasión me he acordado de rostros. ¡También de los vuestros!



P.S.: ¡Buen viaje a los que se escapan en estas fechas!




























viernes, 13 de mayo de 2016

SOBREVIVIENDO

Temo quedarme en paro. Sobre todo porque no sé a qué podría dedicarme el día después. Por otra parte tampoco sé muy bien a qué me dedico a día de hoy. El caso es que, de lo que hago, un 90% ni me estimula ni le veo futuro. Es más: lo aborrezco profundamente. De hecho, la de mandarlo al cuerno es una idea recurrente que me agarra y no me suelta. Me faltan huevos para hacerlo, creo. Fíjate si me faltarán, que digo "creo". Pero tampoco en la autoflagelación se halla la solución. No sirve de nada ahondar en mi abulia: la autocompasión es insana y sobre todo no me traerá de vuelta a mi padre.

Lo echo de menos. Mucho. Echo de menos sus broncas, y me acuerdo de cuando yo era chaval y no tan chaval. Echo de menos la sabiduría de sus consejos, que en mi juventud casi nunca seguí. ¿Y en mi madurez? Le echo de menos a él. Hace meses ya que se hizo a la mar y yo sigo en la orilla. Mirando. Sin poder marcharme. Sobreviviendo.


martes, 20 de octubre de 2015

ALMALAIRE PELIRROJA ASTURIESA

Dicen los trasgus en los bosques de la montaña que hoy cumple años Almalaire, pero todo el mundo sabe lo mentirosos que son los trasgus, y que nuestra pelirroja jamás cometería la ordinariez de cumplir años.

Sea como fuere, quiero recordar hoy a nuestra queria Alma, fuerte, valiente, puñetera jodia y preciosa mia, que la añoro como a pocas.

Que seas muy feliz.

viernes, 11 de septiembre de 2015

FELICIDADES KELNA

Fiel a la tradición, vuelvo a este nuestro hogar a celebrar el cumpleaños de Kelna.

Otros años quedaba la felicitación un poco triste, sin hatunes que nadaran por este rincón del oceano cibernético, pero este parece que algunos volvéis por aqui, lo que me parece un gran regalo para Kelna, y para los demás.


Muchas felicidades Kelna, que el nuevo año te traiga todo aquello que desees, salvo alguna cosa que, pese a desarla, seguramente no sea buena para ti. (Tus tios abuelos siempre te cuidan, ya sabes)

Muchos besos, se te quiere.