¡Ay! ¡Cuidado! ¡Ehh! ¡Pero bueno, qué forma de despertarme! Otra vez igual, ya estamos como siempre y yo cada año más anquilosado, claro, cada temporada me guardan peor, con lo bien que me embalaron por primera vez. Uff, por fin me han dejado quieto un poquito, no entiendo tanto traqueteo, tampoco es que sea un peso pesado, la verdad. Sin duda habrán ido a buscar algo con lo que liberarme de mi prisión. Iré preparándome para lo que me avecina, les temo, ¿cuántos habrá esperándome esta vez? Mientras que sólo estén mis amas.... porque cuando está la casa invadida por los otros personajes más pequeños.... a veces desearía volver a encontrarme inmerso en la oscuridad de mi caja.
¡Nooo, cuidado! ¡Cuánta luz! Estoy cegado completamente, es que no hay la más mínima consideración conmigo. Claro, como no tengo sentimientos... Luego se quejan de que se me desprenden fibras, normal, el estrés que sufro es enorme. Soy un incomprendido.
En fin, resignación, los peores augurios se han cumplido, el pequeño ser revoltoso e inquieto está por aquí, dispuesto a "ayudar". Intentaré relajarme ¡Ooooohmmm! No, no puedo evitar pensarlo, ahora, en cuanto me devuelvan a mi altura habitual, comenzarán a estirarme, tensarme, girarme y todo ello sin miramientos, sin pensar si me incomodan o no, sólo buscando la forma en que luzca mejor. ¡Oooohmmm! ¡¡¡AAyyy!!! Lo sabía, esa pequeñaja es la peor. ¡No, así no, ser perverso y descuidado! Se acabó la relajación, no me sirve de nada abstraerme y pensar que soy una figurita del Belén. Decidido, voy a vengarme, encontraré la forma. Seguro que existe algún punto débil en el montaje.... ¡Si, Eureka! La base, mis preciosas patitas, nunca las ponen bien a la primera. En cuanto vuelvan a tirar de mí, misteriosamente me desestabilizaré y conseguiré dar un golpecito a "alguien".
¡Allá vooooyyyy!
¡Titaaaa! ¡Me he hecho daño en la cabezaaa!
¡Je, je, je! Lo conseguí, ahora, mientras la consuelan, puedo estar un rato sin sentir sus manitas por mi fisonomía. Bueno, mi dueña no es que sea muy fina, pero, al menos, sus movimientos son precisos y no me daña más de lo necesario.
¡Qué alivio! Ya estoy completamente estiradito y desempolvado. La verdad es que después de haber estado un año en esa caja, se agradece encontrarse así, espléndido, abierto en toda mi envergadura, dominando la estancia y todos pendientes de mí. Siempre me quejo, lo sé y cuando llega este momento comienzo a disfrutar. Ahora es cuando verdaderamente empieza la diversión. A partir de ahora, con todas esas luces, las cintas y las figuras esféricas colgando de mí, seré el rey de la casa, aunque sea por un breve espacio de tiempo. Sí, me gusta, sí, chiquitina, perdóname, antes estaba nervioso y no recordé mi función. Así, en esa ramita puedes colgar lo que quieras. Verdaderamente tú y yo somos los protagonistas del día ¿puede existir mayor honor?
Llega el momento crucial, no pequeña, tú sola aún no puedes hacerlo, necesitas ayuda o símplemente deberías delegar esa tarea en alguien mayor. Ya te llegará, yo intentaré conservarme como hasta ahora, verde, terso, radiante, completo y sin romperme hasta que tú puedas llegar hasta lo más alto de mí.
Al fin, coronado e iluminado, todo para ti, pequeña, disfruta, porque sólo por ver la cara de asombro y absoluta felicidad que has tenido por unos momentos, ha valido la pena mantenerme desarmado, plegado y apretujado en una caja, durante todo un año.
A partir de ahora comienza la función, a partir de ahora comienza La Navidad en esta casa.

Inspirado en la mejor lata de calamares que ha habido y en "Un chorro de la bomba de la ciudad"